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Organización de centro, aprendizaje y educación en valores
experiència i intercanvi
Organización de centro, aprendizaje y educación en valores
José Palos / Experiencia realizada hace más de 40 años en la Escuela La Vinyala situada en Sant Vicenç dels Horts, municipio de la comarca del Baix Llobregat (Catalunya). Su recuperación a través de un artículo publicado en 1993, pretende sumar y dejar constancia de experiencias positivas que demostraron que mejoraban la educación y el aprendizaje del alumnado, pero que han quedado perdidas y olvidadas en la vorágine de cambios permanentes de innovaciones y soluciones a los retos de la educación.


Una experiencia de hace más de 40 años.


"Las estructuras y gobernanzas jerárquicas bloquean y desmotivan la participación, por lo que las estructuras organizativas democráticas horizontales que socializan el liderazgo contando con el potencial de la diversidad de competencias de los implicados, mejoran y crecen en su gestión, organización y en la consecución de sus objetivos".

"Compartir y ceder liderazgo incide en la mejora del aprendizaje del alumnado y del centro".

"Una organización democrática horizontal refuerza la sostenibilidad de los proyectos educativos, facilita el aprendizaje y potencia la educación en valores democráticos de forma vivencial."

"Una organización que se fundamenta en la participación en todos los ámbitos del centro motiva, crea espacios de reflexión y fomenta la innovación educativa".

"Una organización democrática que se dota de los instrumentos de participación necesarios y los convierte en herramientas de trabajo para llevar a cabo los proyectos comunes, genera confianza y sentimiento de pertenencia"


Todas estas afirmaciones que actualmente serian principios aceptados y postulados por la administración educativa como garantes de una escuela innovadora ya eran practicados hace más 40 años por más de un centro educativo público en Catalunya y en España. Digamos que eran los últimos años del franquismo y los primeros de la transición democrática que animaban a colectivos de profesores a romper muchos esquemas y prácticas dictatoriales y socialmente injustas en los centros educativos. Pero los intentos de llevar a cabo estos principios fueron obstaculizados, impedidos y sancionados por las administraciones educativas del momento, incluso bastantes años después en un estado democrático y autonómico.

La recuperación de éste artículo publicado en 1993 (enlace al final), pretende sumar y dejar constancia de ello desde las experiencias positivas que demostraron que mejoraban la educación y el aprendizaje del alumnado, pero que han quedado perdidas y olvidadas en la vorágine de cambios permanentes de innovaciones y soluciones a los retos de la educación. Es la experiencia de la Escuela La Vinyala, una escuela de EGB (ahora de E. Primaria) situada en Sant Vicenç dels Horts, municipio de la comarca del Baix Llobregat (Catalunya)

Breve contextualización.

En Sant Vicenç en 1981, el 60% de la población eran inmigrantes, con un bajo nivel adquisitivo, bajo nivel cultural con una tasa de analfabetismo del 12.1%, 3 veces superior a la de Barcelona y con una mayoría de obreros no cualificados. La tasa de paro, del 29.7% era de las más altas de la Corporación Metropolitana de Barcelona. La población presentaba un fuerte arraigo a su lugar de origen.

Este contexto social llevó a plantear al profesorado del centro la necesidad de una integración y colaboración colegio-barrio como estrategia para ayudar a las familias residentes en sus necesidades sociales, de integración y algunas de tipo económico, que les facilitara la adquisición de un mayor estatus social o sencillamente mayor calidad de vida que es lo que ellos perseguían al emigrar.
Esto suponía una conciencia latente en el barrio sobre el papel que podía tener el colegio y la educación de sus hijos y una conciencia del profesorado sobre la dimensión sociopolítica de la escuela, que iba más allá de formar al alumnado en contenidos curriculares.

Si el papel de la escuela iba más allá del aprendizaje que se producía en las aulas el centro debía dotarse de una organización que educara por si misma en el día a día y aportara unas ventajas al barrio. Con estos fundamentos en 1977 se inicia en el centro una experiencia de gestión colectiva, que en 1981 fue premiada con el segundo "Premi Rosa Sensat de Pedagogía" y posteriormente fue reconocida con diferentes ayudas formales a la investigación e innovación.

Así desde un principio:
El centro ponía sus instalaciones al servicio del barrio (desde el gimnasio, las pistas deportivas, la biblioteca, etc..) asegurando un minucioso control de su uso por parte de la Asociación de Padres y Madres, de los responsables de los usuarios y de los responsables del Claustro de profesores.

En el centro se repartían todos los cargos y responsabilidades en el funcionamiento del centro, siguiendo un modelo de gestión colectiva, para potenciar la responsabilidad individual en el marco del proyecto global del centro y para generar un conocimiento general de su funcionamiento por parte de todo el profesorado. Esto daba una gran plurifuncionalidad al profesorado en las tareas organizativas, una gran flexibilidad de la organización, y una gran cohesión y sentimiento de equipo.

Y se dotó de estructuras organizativas que permitían al alumnado participar activamente en todos los ámbitos educativos y sentir que formaban parte del proyecto colectivo. Un sentimiento colectivo reforzado con la participación de las familias que aportaban sus ideas y necesidades como colectivo y también las del barrio en el que se inserta la escuela. Se quería educar, de forma vivencial, en unos valores básicos para una convivencia democrática tales como respeto, libertad, participación, cooperación, diálogo, capacidad crítica, argumentación, …

Durante más de 10 años la experiencia educativa del centro fue la de un centro que iba aprendido del proceso, pasando por diferentes estadios o momentos, lo que suponía una revisión/evaluación de aspectos como la gestión, la estructura de la organización del centro, la metodología y didáctica o la secuencia y selección de contenidos curriculares, Pero no siempre pudo ser la evolución de un colectivo que iba aprendiendo y progresando libremente fruto de la reflexión sobre el proceso y los resultados sino que ,muchas veces y de forma insistente y punitiva, la administración iba obstaculizando el proceso al considerar que los valores que se enseñaban, a través de la organización y metodología, no eran ni política ni educativamente correctos.

Podeis conocer la experiència en este enlace

Fernández Sierra, J., Beltrán Sanz, M., Palos Rodríguez, J. y Recasens Estrada, M. (1993). Organización colectiva y aprendizaje. En II Congreso Interuniversitario de Organización Escolar. Cultura escolar y desarrollo organizativo (351-357), Sevilla, España: Universidad de Sevilla. Grupo de Investigación Didáctica.

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educació en valors, democràcia, participació

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