Artículos Opinión El deporte en la escuela: Una realidad educativa

El deporte en la escuela: Una realidad educativa

 

Jordi Puig i Voltas
Todos los días de la semana, tan pronto como finalizan las clases de las escuelas, un número importante de niños y jóvenes se dirigen a los vestuarios, a las pistas deportivas, a las entidades de ocio y a los clubs deportivos de su ciudad o pueblo. Una nueva escuela está en marcha: la escuela del tiempo libre y del ocio, el aula abierta de las denominadas actividades extraescolares. Muchas son las personas que participan, de forma activa o bien pasiva, en la organización de estas actividades a lo largo del curso escolar, constituyendo en la actualidad un verdadero sector económico y sin duda un evidente referente educativo.

Debemos tener en cuenta que la esencia del deporte parte de un concepto fundamentado en la competición y claramente dirigido a los a

dultos. La inclusión del deporte en la escuela se ha hecho de forma mimética; copiando en gran medida los elementos clásicos y tradicionales de la competición de alto nivel. En las últimas décadas hemos podido observar que el deporte escolar ha ganado en definición y se ha empezado a separar de su progenitor, y ya podemos considerarlo un concepto con significado propio y con características muy concretas y definidas.

El deporte escolar forma parte de este conjunto de actividades denominadas durante muchos años «extraescolares» y que se practican de forma reglada y formal en toda Catalunya, ya que cuentan con sus reglamentos, normas internas y estructuras organizativas. Se puede afirmar que hoy en día el deporte escolar está muy institucionalizado y las diferentes administraciones facilitan programas, proyectos y diferentes modalidades a fin de favorecer estas prácticas.

En el momento de aplicación de la LOGSE, y fruto de la introducción de los maestros especialistas de educación física, se consideró importante la relación existente entre el área curricular y las actividades practicadas en los centros educativos en horario no lectivo. Muchos centros ganaron en calidad y en cantidad de practicantes, y se dio un fuerte impulso a la práctica deportiva propia de la escuela. Hoy en día resultaría erróneo considerar el deporte escolar como un elemento complementario o subordinado al área de educación física que se imparte en los centros escolares, ya que tiene una entidad propia y un camino muy claro de crecimiento y de visión de futuro. Como mínimo, los objetivos de la educación física y los del deporte escolar han de estar en consonancia teniendo en cuenta el espacio y el alcance de las dos realidades.

La práctica del deporte en la escuela ha de compartir tres espacios o escenarios fundamentales:

  • Como elemento curricular constituyente del Área de Educación Física.
  • Como actividad constitutiva de una amplia y creciente propuesta de ocio y tiempo libre educativo.
  • Como elemento y actividad de relación del individuo y del centro con el medio social y cultural del entorno (integración ciudadana).


Como podemos observar, el deporte escolar es un elemento importante en el desarrollo de ciertas competencias que el individuo ha de potenciar y trabajar: competencia social y ciudadana, competencia en comunicación lingüística, competencia en aprender a aprender, competencia cultural y artística, y competencia en autonomía e iniciativa personal. Este es uno de los nuevos retos del sistema educativo y de las actividades de ocio y de tiempo libre, ya que son responsables directos de la formación de individuos en todas sus dimensiones y con aquellos elementos clave que les servirán para su vida adulta.

El movimiento del deporte escolar empezó como fruto de diferentes necesidades y como una copia del deporte de alto nivel. En los años ochenta y noventa la eclosión deportiva vivida a nivel mundial ha sido uno de los elementos determinantes para considerar el deporte como un verdadero elemento de cambio social en el siglo XXI. Variables como la edad, el sexo, el lugar de nacimiento, las diferentes modalidades deportivas, han sido clave en los Consejos Deportivos de las diferentes comarcas y las Federaciones a fin de iniciar un proceso de definición de los distintos modelos adaptando a lo largo de los años los reglamentos y las modalidades.

Al mismo tiempo, tanto los ayuntamientos como el propio Govern de la Generalitat han incorporado con firmeza la práctica del deporte escolar a sus estructuras, facilitando su promoción y democratizando su acceso a todos los niños y jóvenes. Este ha sido un elemento importante, del que hoy en día recogemos frutos a nivel tangible y también a nivel intangible. 

En el caso de las escuelas, en un principio la práctica de actividades extraescolares estaba muy vinculada a las escuelas concertadas, ya que constituía un valor añadido a la propia organización del centro. Con el tiempo las escuelas públicas han abierto sus puertas en horario no lectivo y el deporte escolar podemos decir que es una práctica generalizada en todo el territorio catalán. Este es un elemento democrático y de práctica igualitaria que hace que muchos centros permanezcan abiertos muchas horas por la tarde y durante los fines de semana, aprovechando sus instalaciones e infraestructuras para el desarrollo de las actividades extraescolares.

El deporte escolar engloba todas aquellas actividades físicas y deportivas, ya sean competitivas, de salud o recreativas, que se llevan a cabo por parte de niños, niñas y jóvenes, principalmente en centros escolares, pero también en asociaciones, entidades y clubs deportivos fuera del horario escolar.

La filosofía que debe guiar los pasos del deporte escolar, a diferencia del deporte profesional, debe centrarse más en el deportista que en los resultados. Podemos dar aún un paso más centrando la atención en el niño y quizás no tanto en el deportista.

El espíritu que impulsa esta concepción del deporte escolar da a entender que lo más importante no es ganar, sino participar, esforzarse, aprender y establecer el primer vínculo de contacto con una ocupación activa del tiempo libre y del ocio. El factor pedagógico es un elemento determinante en el momento de plantear un proceso de iniciación deportiva educativo y de calidad. Del mismo modo los criterios de calidad deberían estar presentes en todas las propuestas educativas que se realicen tanto en el marco del deporte escolar como en otras actividades del tiempo libre y el ocio educativos. Por todos estos argumentos las personas vinculadas al deporte escolar se convierten en los denominados «adultos significativos» que son los verdaderos referentes para el niño o niña y que deben demostrar tener la formación adecuada y ser verdaderos transmisores de valores, dando ejemplo a los niños que se inicien en el mundo del deporte escolar. Entendemos por «adultos significativos» a todas aquellas personas que tienen un contacto pedagógico significativo con el niño y que muestran una especial participación y motivación en la educación y la transmisión de valores.

Los programas de iniciación al deporte escolar deben facilitar que los niños y niñas conozcan todos los deportes posibles, todas las modalidades y todas las ofertas vinculadas a su entorno sociocultural, recibiendo una formación inicial específica que posibilite la elección de aquella actividad que más les guste de acuerdo con:

  • Sus preferencias, deseos y necesidades.
  • Sus capacidades y posibilidades.
  • Sus deseos personales.
  • Las orientaciones que reciban por parte de los adultos para una práctica deportiva que favorezca aquellas dimensiones personales.
  • Las posibilidades del entorno donde viven.


Los objetivos del deporte escolar han ido cambiando y se han adaptado a las nuevas situaciones y contextos sociales. En un principio la práctica del deporte escolar se fundamentaba en el desarrollo de la técnica deportiva. Hoy en día y gracias a las aportaciones de las ciencias de la actividad física y del deporte, de la pedagogía, de la psicología y de la sociología, el deporte escolar ha mejorado en cuanto a su potencial educativo y posibilita un amplio abanico de prácticas deportivas diversas que configuran una riqueza formativa muy importante para la infancia y adolescencia de nuestro país.

Los objetivos fundamentales del deporte escolar deben partir básicamente del concepto de educación integral y de formación del niño o niña desde un punto de vista psicopedagógico. El deporte escolar se encarga de ser el primero en potenciar la formación en valores y contribuir así al desarrollo de un individuo que integra mediante la práctica deportiva todas sus dimensiones que lo configuran como persona. Orientado desde la pedagogía, el deporte escolar es una de las mejores herramientas educativas para desarrollar el potencial educativo del niño o la niña.

Tal y como ha citado Petrus, A. (1998) en diversas ocasiones, el siglo XXI es sin ninguna duda el siglo del deporte, y en Catalunya es evidente un verdadero aumento del número de practicantes deportivos. También es cierto que la práctica deportiva es una actividad muy atractiva y motivadora para los niños y jóvenes, aunque la sociedad siga criticando a las nuevas generaciones acusándolas de falta de esfuerzo y disciplina. A menudo el mundo en el que vivimos está estructurado de forma contradictoria.

Este aumento también se observa en la base del deporte, cuando las escuelas, los clubs y las entidades promueven la práctica deportiva.

Según Gilles Lipovetsky y reforzando esta idea Manuel Cuenca, el siglo XXI será el siglo del ocio y del tiempo libre. De hecho son muchas las ofertas que han surgido en los últimos años  vinculadas a la educación fuera del centro educativo o lo que, en otros ámbitos, se ha denominado Educación Compartida, destacando el papel educativo de todos los elementos del entorno.

Las nuevas corrientes sociales imponen en cierta manera lo que antes se consideraba educación no formal, como educación complementaria o compensadora, ya que parece ser que juega un importante papel en el equilibrio con la actividad formal desarrollada en la escuela. Es necesario dar un paso más adelante y entender el ocio como un espacio y un tiempo nuevo en nuestras vidas, y el deporte como una práctica específica de ocio en la escuela, y fuera de ella es una de las actividades más practicadas en las edades infantiles.

El deporte es sin duda a nivel macrosocial uno de los elementos característicos, definidores y definitivos de nuestra época.  Con el potencial educativo que tiene la práctica deportiva, es evidente que se debe saber utilizar como herramienta y como elemento de cohesión y desarrollo social y personal.   

No entraremos en las tradicionales discusiones y clásicas disputas sobre la mejor terminología para definir correctamente el deporte vinculado a la escuela y a los valores que esta debe promover y transmitir. El deporte educativo debe ser un referente en la transmisión de actitudes, valores, normas, rutinas y hábitos, y ello debe producirse indiferentemente del escenario en el que nos encontremos.

Uno de los elementos que es necesario mejorar en las prácticas de deporte escolar es el desarrollo metodológico. Los métodos y la forma de planificar las actividades siguen partiendo de forma clara y evidente de concebir la actividad más como un entrenamiento que como una actividad fundamental y básicamente educativa. Otro elemento a mejorar es que determinados modelos excesivamente centrados en las figuras del entrenador y en los propios padres impiden el correcto desarrollo cognitivo del niño o niña debido a trabajar de forma mecánica, privando al individuo de iniciativa y de capacidad de decisión en el desarrollo y en la creatividad propia del juego motriz.

El segundo elemento que es necesario revisar es el que hace predominar la competición por encima de la participación e impide la práctica deportiva de aquellos menos favorecidos motriz y socialmente. Muchas actividades deportivas disponen de elementos de discriminación en sus reglamentos para favorecer la práctica del conjunto de niños y niñas. El problema o la dificultad es que muchas veces los propios adultos intentan ir contra el buen espíritu de la norma y provocan conflictos vinculados de forma habitual con el dualismo ganar/perder.

El deporte escolar debe dejar de ser definitivamente un reflejo del deporte adulto o del deporte espectáculo y debe convertirse en un referente educativo más de esta sociedad que necesita herramientas para formar a una ciudadanía más abierta, flexible y no tan centrada en la competitividad, cuestión que parece difícil en un contexto tan competitivo y consumista.

La práctica del deporte de forma regular es un valor y una necesidad para la sociedad actual, requiere una serie de aptitudes y de implicaciones. El individuo que practica deporte tiene más posibilidad de desarrollar y de potenciar una serie de estrategias y competencias nuevas y diferentes que aquellas personas que no han jugado o no han entrenado con sus compañeros y compañeras en una pista deportiva.

El deporte actual es un elemento vivo que, de la misma manera que la sociedad, presenta una serie de cambios, cada vez más rápidos y con una fuerza exponencial. El deporte escolar debe contemplar este dinamismo y convertirse en una verdadera escuela que promueva un sujeto multidimensional y de una adaptabilidad a las diferentes realidades que se nos presentan.

Respecto a la relación entre el deporte escolar propio de los centros educativos y el deporte escolar propio de los clubs deportivos, es necesario tener en cuenta que el rendimiento no debería ser el único indicador para definir los puntos fuertes o débiles de cada modalidad. Es necesario definir un modelo que tenga en cuenta en primer lugar los derechos de los niños, como por ejemplo a participar, a competir en igualdad de condiciones, a tener unos educadores competentes...

Respecto a la competición, debemos mencionar que defendemos un modelo competitivo que no genere estrés en el niño debido a dimensionar de forma excesiva la victoria por encima de la derrota. Es necesario valorar la competición desde su vertiente pedagógica y desde el análisis de los valores que nos puede aportar. Por ello defendemos una competición pedagógica.

En los últimos años se ha producido en el mundo del deporte una verdadera explosión y aumento de la violencia. En el deporte escolar la violencia de alto impacto no tiene una gran incidencia, excepto en casos aislados. Pero sí es denunciable la violencia de bajo impacto: insultos al árbitro, descalificaciones a los contrarios, jugar con más o menos jugadores dependiendo de la competición y del rival.

Vivimos en un mundo de inmediatez, de comida rápida, en un mundo excesivamente urbano, de alta velocidad, de hiperactividad... El deporte escolar es una de las actividades que nos requiere tiempo, esfuerzo, disciplina y constancia; virtudes que nos proporcionan satisfacción, salud, rutinas y hábitos.

Hoy en día nadie duda de los beneficios tanto tangibles como intangibles que supone la práctica de una actividad física o deportiva de forma regular. El deporte escolar supone el inicio de esta práctica deportiva y por lo tanto uno de los momentos clave de la educación de los niños y niñas.         

Es necesario que seamos conscientes de la importancia que tiene hoy en día la práctica de deporte escolar y que sea considerada un espacio más en la educación del individuo, un espacio vinculado a la escuela, a la familia y a la sociedad. Otro elemento importante y necesario es la modificación de nuestro vocabulario respecto a los conceptos ligados a una idea poco adaptada y que se siguen utilizando en la actualidad: «no lectivo», «extraescolar», «no formal». Para definir las actividades de tiempo libre educativo es mejor no referirse a «actividades no lectivas». Así también ayudaremos en este camino de definición del deporte escolar y de separación del deporte espectáculo o del deporte adulto. El deporte que se practica en la escuela tiene valor «autotélico» o sea en él mismo, y no es necesario buscar su sentido en su esencia y concepción.

Los verdaderos objetivos de la práctica deportiva escolar deben ser contextualizados en una concepción interdimensional que afecta a la globalidad de la persona y que contempla todas las esferas de los individuos: dimensión intelectual, dimensión social, dimensión psicológica, dimensión moral y ética, dimensión motriz, dimensión biológica y dimensión afectiva.

Algunas de estas dimensiones son mejorables, educables y entrenables, otras dependen del ambiente, del contexto, del escenario donde se desarrollan. Trabajar y potenciar todas ellas de forma conjunta supone un verdadero trabajo de educación integral de la persona. Podemos afirmar que el verdadero sentido de la práctica del deporte escolar no radica en el lugar o contexto de práctica, sino en el desarrollo de una profunda actividad educativa.

Otros aspectos que se deberían contemplar en un horizonte de mejora en la práctica deportiva escolar son los siguientes: aceptación de la realidad corporal, actividad física, calidad de vida y salud corporal, deporte escolar como herramienta de resolución de problemas motrices y de desarrollo de la autonomía personal, la relación entre el juego motriz y el deporte escolar, la regulación y dosificación de la actividad física y el deporte, la expresión y comunicación corporal y socialización mediante el deporte escolar, la participación activa en actividades físicas y deportivas con un elevado potencial de valores y espíritu.

Por todos estos argumentos, podemos afirmar que practicar deporte en la escuela es una de las actividades más globalizadoras e integrales que existen hoy en día. El ser humano se caracteriza por su capacidad de aprendizaje y es el deporte escolar una fuente inagotable de educación para la vida en un contexto de simulación y de juego, donde el desarrollo del cuerpo y la práctica de habilidades motrices posibilitan una mejora de la persona en todas sus dimensiones.

En definitiva, el deporte escolar debe alcanzar un equilibrio entre el aprendizaje y la recreación, entre la competición y la práctica de tiempo libre, y entre la diversidad y la progresiva especialización. Esto hará que hablemos de un deporte educativo maduro y potencialmente adulto desvinculado totalmente del deporte de élite y con entidad y definición propia.


BIBLIOGRAFÍA

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  • CUENCA, M. (1996). «Ocio autotèlico y educación.» Revista de Ciencias de la Educación: El ocio como factor educativo, nº 165. (enero-marzo 1996), p. 7-12.
  • LIPOVETSKY, G. (1994). La Era del vacío: ensayos sobre individualismo contemporàneo. Barcelona: Anagrama.
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  • PETRUS, A. (1998). «El deporte escolar hoy. Valores y conflictos.» Aula de Innovación Educativa, nº 68, primer semestre, p. 6-10.
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Jordi Puig i Voltas
Maestro de Educación Física
Doctor en Pedagogía

Fecha de publicación: julio de 2009

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