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Amor por los de abajo
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Amor por los de abajo
Josep M. Puig Rovira / Francisco Fernández Buey reflexionó de forma abierta y nada dogmática sobre el papel de la religión en la construcción de una alternativa emancipadora junto a otras tradiciones como el comunismo. Su mirada conserva plena vigencia. El libro que ha preparado Rafael Díaz-Salazar (Fernández Buey, F.: Sobre izquierda alternativa y cristianismo emancipador. Trotta, 2021) recoge buena parte de sus escritos sobre estos temas.

La primera intención de este libro es ofrecer parte del pensamiento de Fernández Buey a quienes, por razón de edad o por otras circunstancias, no lo conocieron. El motivo que ha alentado la obra es presentar y volver a publicar sus escritos sobre los puntos de encuentro entre el cristianismo emancipador y la izquierda alternativa. Entre el cristianismo y el comunismo tal como él lo entendió.

Fernández Buey nació en Palencia el año 1943 y murió en Barcelona en el 2012. Alumno, compañero y amigo de Manuel Sacristán y de José María Valverde, fue catedrático en diferentes universidades, militó y abandonó el PSUC e IU, nunca dejó su activismo social y político, y tampoco su relevante papel intelectual. En resumen, un filósofo y un luchador, como figura en una placa que le recuerda en su casa natal.

En esta obra, que con acierto ha compuesto y presentado Rafael Díaz-Salazar, se reúnen buena parte de los escritos de Fernández Buey sobre la relación entre la izquierda alternativa y el cristianismo emancipador. Merece la pena leer el pensamiento de un autor comunista y ateo sobre la relevancia de la religión para los seres humanos y para la emancipación. La obra presenta escritos de muy diversa entidad y varios estudios sobre tres autores que encarnan bien un cristianismo atento a los pobres: Bartolomé de Las Casas, Simone Weil y José María Valverde.

Si nos atenemos a algunas de las ideas que encontramos en los diferentes escritos, creo que la frase con que hemos titulado esta nota de lectura recoge la última motivación de aquellos que buscan una alternativa emancipadora: el amor a los de abajo, una expresión en parte de Weil que resume la preocupación por los pobres, los explotados y los desdichados. Una idea que apunta al compromiso y al acercamiento vital a los últimos de la sociedad. Un primer punto en común.

Este ir en busca de los que sufren provoca que personas de diferentes tradiciones se encuentren y colaboren en las tareas y las luchas cotidianas. La experiencia de trabajar juntos resulta de una coincidencia en el diagnóstico de las urgencias que movilizan y comprometen, pero además la experiencia de colaborar crea lazos que luego permitirán un diálogo confiado entre personas con puntos de vista distantes. Así se lo manifestó a Jaume Botey al afirmar que "El diálogo es fundamental en el momento en que te estás encontrando cotidianamente con gente que tienen otras perspectivas y que a pesar de eso los sientes como hermanos. No se trata de buscar argumentos para saber qué tenemos que criticar o cómo tenéis que defender la religión, sino de buscar formas para trabajar juntos." (p. 333) Lejos de electoralismos y discusiones meramente ideológicas, Fernández Buey pensaba que hay mucho a compartir en el espacio de la conciencia ética, en la implicación en proyectos de acción y en la inspiración que ofrecen algunos puntos de las respectivas culturas profundas.

En este sentido, y criticando la opinión comunista dominante, Fernández Buey propuso una rectificación sobre la naturaleza de la religión al afirmar que no es posible quedarse anclado en las críticas de Freud y Marx. La religión ha podido adormecer a los oprimidos y coartar la libertad y la felicidad de muchos seres humanos, pero de ninguna manera es su última palabra. En la religión hay también emancipación –como ha descubierto en su propia experiencia de lucha y en el estudio de figuras como Las Casas, Weil y Valverde–, hay también un saber sapiencial sobre aspectos importantes de la vida que van más allá de la ciencia sin oponerse a ella y, finalmente, la religión puede aportar la conciencia de formar parte de la misma especie, el amor al prójimo lejano, y a las generaciones pasadas y a las futuras. Una tradición ante la cual se muestra respetuoso y dispuesto a colaborar y a aprender.

Siguiendo el legado de Ernst Bloch, también parece encontrar puntos en común entre la izquierda alternativa y la religiosidad emancipadora en el cultivo de la esperanza; una esperanza sin optimismo fingido ni ilusión infundada, una esperanza derivada de la convicción que hay causas más importantes que los éxitos y los fracasos coyunturales. Hay causas con sentido y el implicarse en su defensa es más relevante que los altibajos que el día a día pueda deparar. En la esperanza sea comunista o religiosa, Fernández Buey siguiendo a Bloch detecta la abertura y la confianza en algo que está más allá de cada uno de nosotros, un fondo de religiosidad común y un nuevo tema para el acercamiento y la mutua comprensión.

Ante la crisis de civilización en la que nos encontramos, parece del todo acertado el esfuerzo de Fernández Buey por reconocer la fuerza de toda tradición emancipadora, en especial la religiosa, y el esfuerzo por contribuir mediante la acción conjunta, la reflexión y el diálogo a la construcción de una nueva cultura de transformación. Aunque en algunos aspectos el libro pueda parecer algo lejano, su fondo es de completa actualidad y probablemente imprescindible.


Fernández Buey, F.: Sobre izquierda alternativa y cristianismo emancipador. Madrid, Trotta, 2021. (Edición de Rafael Díaz-Salazar)


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